Con una semana de retraso me dispongo a relatar una de las experiencias traumáticas de mi vida.
Resulta que un día dejé que me engañaran en el stand de la universidad Francisco de Vitoria en la feria Aula; titulación: Biotecnología. Promesa de becas por notazas, todo super bonito y maravilloso, a razón de (con mi nota) 4500 pavos el primer año. Acepté hacer las pruebas de admisión.
Tras dos semanas de llamadas insistentes, unos 8 o 9 mails para recordarme que tenía la dichosa prueba de admisión, finalmente me dirigí a hacer la prueba de nivel.
El campus, como no podía ser de otra manera, estaba donde Cristo veranea y al lado de una super urbanización ultra pija de la muerte. El parking del campus tenía coches cuya gama en Herzt debe ser la G la S o la Z, coches de padre, ese BMW que sueñas tener cuando tengas una posición económica estable (aunque al final te conformarás con un coche familiar de gama media-baja)…Y Borja Maris, tantos que sólo con respirar el mismo aire que ellos comenzó a entrarme urticaria. Pero todo sea por tener una formación en condiciones. La cafetería, barata, eso es lo único destacable.
Me dirijo a la prueba. Tengo que rellenar una solicitud de admisión donde les faltó preguntarme la talla de pantalón de mi madre y mi padre y cuantos actos sexuales realizaban a la semana. Pasado ese trance y dado que a mí no me ofrecían la solicitud de beca para el primer año por tener una nota superior a un 8 (nadie de los presentes la rellenó, por cierto), pregunto y me dicen que de beca nada, que es sólo para los que hacen bachillerato el año de entrada en la universidad….¡La primera en la frente! Como mi hermanísima ya se había ido, tuve que quedarme hasta que vinieran a recogerme, y menos mal, porque lo que me hubiera perdido.
Segunda parte de la prueba: psicotécnico. Psicotécnico para subnormales, y que previamente te han ayudado a responder con cuatro modelos de preguntas (repetidos sucesivamente durante 150 preguntas), explicándotelos como si del mismísimo Coco se tratase. 40 minutos para hacerlo y un “Chicos, no tengáis prisa, no pasa nada si no lo termináis, prácticamente nadie lo termina”. Tras 23 minutos, la señorita amable nos indica que nos quedan 17 minutos para hacer el test. Hacía por lo menos 5 que yo ya lo había terminado. Fui la única.
Tercera parte de la prueba: 80 cuartetos de descripciones sobre la personalidad de cada uno. De cada 4, tenías que elegir con la que más te identificaras y con la que menos. Sobra decir que todas las descripciones eran repetitivas hasta decir basta, y que había que ser muy lerdo para no crearse un perfil desde el principio y no contradecirse durante el resto de preguntas.
Cuarta parte de la prueba: Entrevista personal. LO MEJOR. Tuve que relatarle toda mi vida, vendiéndome como si fuera el mejor seguro del hogar del mundo, con toques de humildad y reconocimiento de los errores cometidos…Vamos, que me faltó decirle que estaba encantadísima de conocerme a mí misma. La parte apoteósica de este rollo es la económica y la religiosa. Tras convencerla de que era la hija que todo el mundo deseaba tener, me preguntó cual era mi religión. Sí, yo ya sabía que la universidad era católica, no me pillaba por sorpresa. Me confieso, soy atea. “¿Pero estás bautizada y has hecho la comunión?” ¿Es que voy a tener que comulgar y confesarme en clase? “Pues sí, intenté apostatar durante un tiempo, pero el párroco de mi iglesia me puso muchos problemas y acabó dándome pereza”. Sinceridad ante todo. “Y bueno, yendo a la parte econnómica-laboral, veo que has estado trabajando mientras estudiabas tu módulo, ¿Es que necesitas trabajar para vivir?”. “No, soy un cyborg de última generación que se alimenta gracias a la radiaciones UV solares captadas a través de un panel solar instalado en donde la espalda pierde su casto nombre” No, no le contesté eso, pero ganas no me faltaron. La cara de incredulidad y un “Pues sí, es que vivo sola” fueron más que suficientes como respuesta.
Quinta parte de la prueba: test de inglés. Se hacía viendo un video de la película “Erin Brockovich”. No os digo más.
Tras esto, nos dieron una vuelta por la super uni de la muerte. Con mis dos compañeros de prueba: un Borja Mari con el cole en Las Rozas, osea, y que vivía en Madrid-Madrid (debe ser una ciudad nueva, no se), en la calle Serrano, osea tia. Y una niña pija que no hacía ni puto caso de lo que la hablaban porque estaba más pendiente de su Blackberry que del suelo que pisaba. El primero quería estudiar ADE-Bilingüe y la segunda Marketing y Publicidad ¿A que no os lo imaginábais?.
Paso de relatar como lo flipé en el laboratorio con un niño friki-pijo que se las daba de importante porque iba a entrar a hacer un cultivo de Candidas y tenía que vestirse y prepararse porque aquello era de riesgo biológico 4 ¡RIESGO BIOLÓGICO NIVEL CUATRO! ¡Dios mío! ¡Cuando tengo candidiasis mi potorrete es un peligro potencial para la salud pública y yo sin saberlo!. Muy gore.
Dicho esto, todas mis intenciones de estudiar en una privada, esta o cualquier otra, se diluyeron, y no os equivoquéis, no es un problema económico, los bancos están ahí y gracias al cielo tengo familia que me apoya y me avala delante de un banquero; es que es tal el nivel de elitismo y de…¿falta de humildad? no se como expresarlo, pero es tal el nivel de ASCO que me dio todo ese rollo, que no soportaría ni un cuatrimestre rodeada de gente como esa.
Yo, soy de barrio obrero, soy obrera, soy de clase media-baja, trabajo para vivir como lo han hecho mis padres, como lo hicieron mis abuelos y mis tatarabuelos. No tendré un chalé en la playa, ni un BMW, ni seré super-bilingüe de la muerte y tampoco compraré jamás en la milla de oro, pero soy feliz con lo que tengo, a pesar de que soy consciente de mis limitaciones. Y si eso implica no poder ir nunca a la universidad o que ello me cueste el pedir un crédito, a la USA-usanza, lo haré, pero al menos se que papá no vino con su Visa Oro a solucionarme los problemas, me los solucioné yo sola.
Y eso, eso no se paga ni con todo el oro del mundo.