Tengo miedo…
El trastorno afectivo bipolar (TAB), tambien conocido popularmente como trastorno bipolar y antiguamente como psicosis maníaco-depresiva, es un trastorno del estado de ánimo El afectado oscila entre la alegría y la tristeza de una manera mucho más marcada que las personas que no padecen esta patología, atravesando períodos repetitivos de depresión (fases depresivas) que se alternan con temporadas de gran euforia (fases maníacas). Su expresión en el cerebro se produce en forma de un desequilibrio electroquímico en los neurotransmisores.
Los patrones de cambios del estado de ánimo pueden ser cíclicos, comenzando a menudo con una manía que termina en una depresión profunda. En ocasiones pueden predominar los episodios maníacos ó los depresivos. Algunos de estos trastornos se denominan ‘de ciclado rápido’ porque el estado de ánimo puede cambiar varias veces en un período muy breve de tiempo. Otras veces se presenta el llamado “estado mixto”, en el que los pensamientos depresivos pueden aparecer en un episodio de manía o viceversa. Cuando el trastorno afectivo bipolar se presenta en niños, generalmente aparece en su forma mixta. Los síntomas maníacos y depresivos se pueden dar simultáneamente o en una sucesión rápida en la denominada fase mixta.
Durante la fase depresiva el paciente puede presentar:
• Pérdida de la autoestima.
• Desanimos continuos.
• Sentimientos de culpabilidad excesivos o inapropiados.
• Problemas de concentración, fácil distracción por sucesos sin trascendencia.
• Dificultad para tomar decisiones y confusión general enfermiza.
• Disminución del interés en las actividades diarias.
• Disminución del placer producido por las actividades cotidianas.
En la fase maníaca se pueden presentar:
• Aumento de las actividades orientadas hacia metas.
• Ideas fugaces o pensamiento acelerado.
• Enfadarse por cualquier cosa.
• Agitación.
• Logorrea (hablar más de lo usual o tener la necesidad de continuar hablando).
• Incremento en la actividad involuntaria
• Inquietud excesiva.
• Aumento involuntario del peso.
• Bajo control del temperamento.
• Hostilidad.
• Aumento en la actividad dirigida al plano social o sexual.
Período depresivo
Las señales y los síntomas del período depresivo en el trastorno bipolar incluyen (pero en ningún sentido se limitan solo a ellos): sentimientos constantes de tristeza, ansiedad, culpa, ira y soledad y/o desesperanza, desordenes de sueño, apetito, fatiga, pérdida de interés por actividades de las que la persona antes disfrutaba, problemas de concentración, odio hacia uno mismo, apatía o indiferencia, despersonalización, perdida de interés en la actividad sexual, timidez o ansiedad social, irritabilidad, dolor crónico (con o sin causa conocida), falta de motivación, e incluso ideas suicidas.
Período maníaco
Las personas que se encuentran en un episodio maníaco pueden estar eufóricas, irritables y/o suspicaces. Se encontrarán con un incremento en sus actividades y cualidades tanto físicas como mentales. El incremento en la energía y en las actividades es muy común; suele tener verborrea. La necesidad de dormir se encuentra disminuida. La persona suele distraerse rápidamente y puede manifestar e incluso llevar a la práctica ideas irreales, grandilocuentes y sobre optimistas. Las facultades sociales se ven disminuidas, y las ideas poco prácticas suelen llevar a indiscreciones tanto financieras como amorosas.
Ciclotimia
La Ciclotimia implica la presencia o historial de episodios hipomaníacos con periodos de depresión que no cumplen los criterios de depresión mayor. El diagnóstico de trastorno ciclotímico requiere la presencia de numerosos episodios de hipomanía, intercalados con episodios depresivos que no cumplen completamente los criterios para que existan episodios de depresión mayor. La idea principal es que existe un ciclado de grado bajo del estado de ánimo que aparece ante el observador como un rasgo de la personalidad, pero que interfiere con su función.
Fuente: Wikipedia